Tonight is our FIRST CLASS of The Artist Must Take Sides: Culture & The Movement Past, Present & Future - it’s not too late to sign up! Join now at peoplesforum.org/takesides
Our first class of the series with Claudia De La Cruz will dive into understanding art and culture within the context of society and the economy. It will examine how culture functions as a site of struggle — shaping consciousness, reinforcing or subverting dominant power, and offering possibilities for resistance. Drawing from historical and recent cultural production, we will explore how art and culture is not an isolated or purely individual pursuit, but rather it is a collective practice tied to material conditions. Together, we will build a shared language to understand culture not as separate from politics, but as one of its most contested battlegrounds. The question at the center: in whose interest, and for what purpose, do we produce art?
Join us! 🗓️ Tuesday April 21 💻 📍 HYBRID! Everyone from all locations, backgrounds, and identities are welcome to register! Participate in-person in New York at The People’s Forum, or virtually from anywhere in the world. ✅ Register now at peoplesforum.org/takesides
Join us on May 1 to say NO WAR, NO ICE, NO BILLIONAIRES!
On International Workers’ Day, millions around the world will take the streets. In New York, we’re joining cities and towns across the U.S. to stand together — against war, against deportations, and against Trump’s billionaire agenda stealing our future.
🚫 No School. No Work. No Shopping.
🕑 2PM 🗓️ May 1 📍 Union Square We will march to join more demonstrators at 4pm in Washington Square Park!
Join us for An Evening of Nueva Canción ft. Alida & the Nightshades + guests
Join us for a special concert exploring the music and history of the Nueva Canción movement, the Latin American folk tradition that uses song as resistance to repression, centering social justice, collective struggle, and the deep ties between people, land, and memory.
Brooklyn-based trio Alida & the Nightshades will perform interpretations of key songs from the Nueva Canción repertoire alongside original music inspired by its political, cultural, and poetic roots - featuring guest artists Luis McDougal, Miriam Elhajli, and Kim Barzola.
Join us for an intimate night of music and history, reflecting on how song carries resistance, hope, and collective voice across generations.
Don't Be Long, Little Bird (2025, 23m) follows a story of the daughter of a displaced Palestinian family, who accidentally finds herself time traveling to 1930s Palestine, where she spends a few days with her great-grandmother when she was her age.
LA Rebellion: A Cinematic Movement (2025, 56m) Following the Watts Uprising, UCLA’s School of Theater, Film and Television enacted affirmative action policies to increase enrollment of students of color in its film program — a group historically underrepresented in the student population. The “ethno-communications” initiative to recruit students from Black, Asian, Chicano and Native American communities became a movement known as "LA Rebellion."
Going to Mars: The Nikki Giovanni Project is an acclaimed documentary tracing the life and legacy of beloved poet Nikki Giovanni — firebrand, radical, healer, and sage. Through intimate vérité, archival footage, live readings, and visually inventive interpretations of her poetry, the film journeys across the revolutionary eras Giovanni lived through, from the Civil Rights Movement to Black Lives Matter, revealing her enduring impact on American culture and political life.
After 7 years of building a home for the people, we are taking a bold next step to secure our future: we bought a building in NYC. Now we need your help to raise $2mil to make it a permanent home for the movement. Read more
Jóvenes combatientes en la memoria rebelde. por Colectivos Rojo y Negro /Red Charquicán. Hablar de Los jóvenes combatientes, es hablar de lucha consecuente, es hablar de compromiso por la causa popular, es hablar de dignidad de tantas y tantos jóvenes luchadores que asumieron en forma directa su compromiso por una patria justa, digna y solidaria, lucharon frontalmente contra la dictadura y …
Los noticieros de la prensa servil te mostrarán imágenes de actos "violentistas y encapuchados y marchas " todas signadas por ellos- los serviles- cómo "Violentistas " y cada acto de resistencia como "terrorismo ". Pues bien, hablemos de violencia y terrorismo.
En realidad, a veces es un poco tedioso, o latero leer mas de 10 lineas, pero en un esfuerzo por colocar estas reflexiones en común, tienen sentido en la ordinaria difamación, caricatura y esteticismo barato de quienes achacan "el uso del terrorismo" a grupos anarquistas, bandidos, pillos, lumpen, estudiantes, juventudes en general, amargados y resentidos sociales sin memora ni conciencia (lo que dá para otra reflexión).
El terrorismo es de exclusivo uso y abuso del Estado, su sistema, su ideología, sus aparatos en contra de la gente pobre, empobrecida, es en contra de mujeres, mapuches, estudiantes y trabajadores, es contra todos aquellos que disentimos activa o pasivamente de su modelo.
El terrorismo, para ser tal, implica que sea contra objetivos civiles.
El terror es precisamente para afectar el estado de ánimo de la población civil o para usarla como costo para los gobiernos; Cualquiera de las dos formas, su objetivo no es hacer daño, sino que mediante el daño alcanzar un objetivo (ya dijimos que es racional).
Es por ello que Robespierre, Marat y los Jacobinos entendieron que debía morir Luis XVI, no para reemplazarlo, sino para mostrarles a los franceses que era posible cortarle la cabeza al rey, y a muchos otros nobles, y que no iba a venir dios alguno a la tierra a vengar la revocación de su voluntad.
Lo mismo en el acto de los bolcheviques al cortar toda semilla de los Romanov: no se busca aterrorizar a los nobles, sino a los rusos, declarando que ya no había vuelta atrás en la revolución después de matar a la familia “designada por dios” y la sangre para gobernarlos. Con el asesinato de las familias reales y de otros colaboradores de los regímenes depuestos, el terror revolucionario dejó en claro que estaba dispuesto a todo.
TERRORISMO
PRIMERA PARTE
El Terrorismo; El lugar y dimensión que tiene en la historia y sociedad chilena y latinoamericana.
Comencemos por la pregunta:
¿Qué ha sido el terrorismo en la historia?
Hay dos formas de abordar y tratar de responder a esa pregunta.
• La primera responde a las categorías de distinción en la historia de la violencia política.
• La segunda, con el uso político de la categoría terrorismo.
Desde la primera forma, terrorismo es un tipo de violencia destinada a obtener ganancias de fuerza política mediante la intimidación de la población civil. Esta definición implica dos elementos que es importante explicar bien:
a) el que la violencia obedece a razones; y
b) que necesariamente los objetivos del acto deben ser civiles.
a) Decimos que en el terrorismo la violencia es racional pues implica un uso adecuado a fines. Esto puede ser difícil de tragar, pero con toda la brutalidad y el desquiciamiento que implica, por ejemplo, volar un auto en plena calle o quemar vivos a dos jóvenes en Estación Central, eso no es una acción presa de la locura desatada de un demente, sino un acto que busca fines precisos: intimidar a un colectivo humano, anunciarle que la muerte, o actos peores, acecha desde cualquier lugar y a toda hora, pero siempre y cuando no se cumplan los deseos del actor que intimida.
En resumen, el terrorista no es un loco, o bien puede serlo y no ser importante, su acción no es una locura, sino que un acto racional, que se adecúa a esos fines, y que por muy terrible que sea, le sirve a un interés determinado.
Establecer ello es muy importante a la hora de analizar la violencia, pues el atribuir un estado especial de maldad al funcionario de la violencia, termina por perdonar la maquinaria institucional de la violencia y el sector social que la organiza para sí.
b) Que los objetivos deben ser civiles es algo fundamental en el uso de la categoría terrorismo, pues si los objetivos fuesen determinados personajes políticos beligerantes o grupos que han asumido la categoría de beligerante, estamos ante violencia política en cualquiera de sus grados.
Si la violencia política es entre grupos que se disputan el control del Estado y los objetivos del acto buscan alcanzar esa meta, directamente, por la vía de someter al enemigo y sin necesidad de convencer a mayorías electorales o efectivas en una lucha ciudadana o social, entonces eso es una guerra civil.
El terrorismo, para ser tal, implica que sea contra objetivos civiles.
TERRORISMO
SEGUNDA PARTE
La segunda forma de definir terrorismo es como un epíteto.
Toda violencia política que nos sensibilice demasiado es tachada de “terrorismo”: desde una bomba de ruido hecha por adolescentes hasta una portada de un diario.
Es claro que no debemos profundizar en este uso, salvo para decir que si la categoría no discrimina los hechos de violencia política, unos de otros, entonces no sirve. A menos que se use, como ha sido estos días, como arma antojadiza a cualquier rebeldía o a cualquier insubordinación.
Hay dos formas de definir un fenómeno social:
- Por las generalidades de su comportamiento pasado (lo que ha sido) y
- Por las formas de su comportamiento presente (lo que es).
Como casi nadie indica de dónde proviene su teoría y explicación de qué es y qué ha sido el terrorismo en Chile y el continente, es difícil saber a qué lugar y tiempo se refieren.
En los dos siglos de historia republicana del continente casi no ha habido terrorismo desde los grupos subalternos, no han existido grupos que hayan tenido “impulsos suicidas” a los que les “place coquetear con la muerte.
Porque, y entremos a lo importante, en este continente ha existido mayoritariamente sólo un tipo de terrorismo; el Terrorismo de Estado.
En Sudamérica los momentos de mayor violencia tuvieron que ver con el sometimiento de poblaciones indígenas por el Estado (o sea, las instituciones civiles y armadas del orden social específico, que en la región ha sido dominantemente oligárquico), las guerras civiles (por lo tanto, entre fracciones del Estado), y la represión a las organizaciones de izquierda y sociales populares en los largos años 60 del siglo XX. Casi no se cuentan en este período ataques a civiles de parte de organizaciones armadas no estatales, y es claro entre quienes han estudiado ese tema que nunca fue ese su objetivo. Ni siquiera es un tema claro para la organización típica a la hora de buscar terrorismo en el continente, a saber, las FARC en Colombia.
Sólo los países de la órbita norteamericana se han allanado, desde 2008, a otorgarle un estatus político de “terrorista” a dicho grupo, y, con justicia para los hechos, el gobierno de Chile no se cuenta entre los mismos.
Sendero Luminoso, tal vez el grupo más violento que haya existido entre las organizaciones armadas del continente, es definido como “terrorista” por el Informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación del Perú, aunque haciendo la salvaguarda importante de que ese terrorismo se escondía en un discurso de violencia revolucionaria y que se dió en una situación de guerra civil.
Allí se destaca que en el enfrentamiento del Estado a Sendero Luminoso se “produjeron masivas violaciones a los derechos humanos por parte de agentes del Estado”.
Otros grupos políticos armados del continente, como el ELN en Colombia, los Tupamaros en Uruguay, los Montoneros y el ERP en Argentina, no han sido considerados terroristas por los politólogos e historiadores. Más bien son identificados con vanguardias armadas, guerrillas urbanas o incluso, para el caso de los Tupamaros, un grupo de arte político como indicó el artista e intelectual Luis Camnitzer.
TERRORISMO
TERCERA PARTE
El Terrorismo hay que buscarlo no entre los grupos de la izquierda armada, no entre ese tipo ideal que dibujan los politólogos panelistas de tribunas mediáticas y tantos otros, llenos de esa necesidad provinciana de tener una historia parecida a la de los países del norte (o más bien, a la que cuentan las películas de allí, con terroristas pro soviéticos, islamitas, vietnamitas, colombianos y cubanos por una parte y por otra ‘John McClane’ personificado por Bruce Willis, Chuck Norris, o Rambos por doquier) invadiendo esos países, burlando toda la seguridad y contraespionaje de los mismos, disparando sus armas de interminable pertrecho contra esos “terroristas”, saliendo ilesos en su afán de salvar al “mundo libre”.
Así, podemos decir algo aceptado entre los cientistas sociales e historiadores del continente: el terrorismo en América Latina ha sido mayoritaria y abrumadoramente Terrorismo de Estado.
A esta definición del terrorismo como principalmente estatal en el continente, debemos agregar que no ha sido en cualquier momento del Estado, sino que en ciertos momentos donde éste reafirma su carácter de clase, su afinidad y funcionalidad para un grupo social privilegiado, a la vez que contra otros grupos sociales subalternos.
Este carácter social del terrorismo de Estado es sostenible además desde la constatación de que los objetivos han sido siempre grupos subalternos y que han cuestionado dicha dominación oligárquica: indígenas, sindicalistas, pobres del campo y la ciudad, militantes de izquierda, minorías sexuales, sacerdotes obreristas, estudiantes, mujeres pro emancipación, etc.
Basten algunos ejemplos:
En toda su historia el ejército chileno ha matado más trabajadores chilenos que soldados peruanos, argentinos y bolivianos juntos.
La Fuerza Aérea de Chile sólo ha tenido dos acciones armadas reales: el ataque a la escuadra sublevada en 1932 y el bombardeo a La Moneda en 1973.
Al parecer Gustavo Leigh quiso realizar una tercera: bombardear la población La Legua, en el sur de Santiago. Afortunadamente no pudo Leigh agrandar tan lustroso registro.
El terror en Chile, el uso de la violencia, no solo buscó exterminar a la izquierda, sino mediante el asesinato de casi toda la primera línea de dirigentes del Movimiento Popular, se buscó además amedrentar al resto del país, a ese millón y seiscientos mil votantes que tuvo la izquierda en 1973 y a aquellos que desde el mundo social, sintonizaban con el reformismo de Allende.
Lo mismo puede decirse en todo el cono sur: la figura del militante era atacada como lo peor del país, un cáncer a extirpar con violencia brutal, y tan víctimas como aquellos que fueron lanzados dentro de barriles con cemento al Río de La Plata, son sus amigos y familiares que sintieron la desaparición como un sinfín de posibilidades horrorosas a modo de advertencia sobre lo que podía ocurrirle a quien intentase luchar.
TERRORISMO
CUARTA PARTE
El Estado, mediante el terror, disciplinó las rebeldías sudamericanas de los 60.
Esta explicación no es un relato que haga síntesis a posteriori, sino que era una idea consciente antes incluso que se desataran las dictaduras en el Cono Sur.
En la Conferencia de los Ejércitos Americanos realizada en Buenos Aires, en 1966, el dictador trasandino Juan Carlos Onganía propuso crear formalmente una fuerza permanente interamericana de defensa, con capacidad de actuar contra el enemigo subversivo.
Quien impidió esto fue el general René Schneider, que aún no asumía como jefe del Ejército chileno, y que sería asesinado en 1970 por agentes ligados a la ultraderecha, a la CIA y al mismo ejército.
Esta idea (Juan Carlos Onganía ) venía dada por los aprendizajes de la Escuela de las Américas, institución norteamericana formadora de terroristas de Estado, torturadores y agentes especializada contra la izquierda radical y los luchadores sociales, donde pasaron muchos oficiales sudamericanos desde 1946 y especialmente en la década de 1960 y hasta nuestros dias.
El terrorismo de Estado en Sudamérica fue, además de oligárquico, organizado conscientemente como tal; y la tortura, desaparición y asesinato como método de aterrorización de la población civil fueron organizadas con premeditación. No vale pensar tales acciones como locuras o demencias, tampoco como fanatismos ideológicos propios de un contexto, sino como crímenes útiles a civiles que los financiaron y organizaron y que hoy permanecen sin recibir sanción social o judicial por ello.
Ante ello, el intento de crear guerrillas urbanas, grupos armados de ataque o de autodefensa, parece como una leve resistencia.
En el enfrentamiento armado a la dictadura, en los Tupamaros del Uruguay o en el intento de guerra civil emprendida por la izquierda y el peronismo en la Argentina, no hay un objetivo de intimidar a la población civil. Lo que hay allí es una violencia política directa, antagonista, que buscó derrotar militarmente (o político-militarmente) a sus enemigos. Así, cualquiera que hable de “el terrorista” o de su “discurso” o “psicología”, debe definir a qué terrorismo se refiere, y en el caso de Sudamérica, asumir bajo el peso de los hechos reales que el terrorismo ha sido mayormente de este tipo: Oligárquico y Estatal.
En el específico caso chileno, el terrorismo se ha generado en el Estado con una exclusividad superior a casi todos los demás países del continente. De la misma forma, el carácter oligárquico de ese terrorismo de Estado es el más marcado.
TERRORISMO
QUINTA PARTE
La lucha armada generada por grupos de izquierda radical, como el MIR, o la autodefensa armada del FPMR no alcanzan para ser catalogadas de terrorismo.
En cambio, por parte del Estado oligárquico, Gabriel Salazar señala algunas de sus acciones terroristas:
• El asesinato de Manuel Rodríguez;
• Los fusilamientos por parte de Portales a los jóvenes de Curicó;
• El asesinato a hachazos a los oficiales prisioneros en la batalla de Lircay, por orden de Joaquín Prieto;
• El descuartizamiento de los oficiales demócratas que se rebelaron en Quillota contra Portales;
• Los fusilamientos a opositores en el gobierno de Manuel Montt;
• Las ocho masacres de trabajadores de comienzos del siglo XX, hasta 1930 (especialmente la de Santa María de Iquique, donde el ejército chileno mató en tres minutos igual cantidad de trabajadores que soldados chilenos muertos en toda la Guerra del Pacífico);
• Las masacres del siglo XX,
• Las de Copiapó,
• Ranquil
• Del Seguro Obrero,
• Plaza Bulnes,
• Santiago en 1957,
• Población José María Caro,
• Obreros de El Salvador,
• Pampa Irigoin, todas en los 60,
• Y para qué mencionar las decenas de miles de torturados, los miles de ejecutados y desaparecidos bajo la dictadura de Pinochet y de la oligarquía.
• El asesinato de Jecar Neghme
• Los degollados Parada, Nattino y Guerrero
• Los del caso quemados Carmen Gloria y Rodrigo Rojas
• Daniel Menco, asesinado por la policía en 1999,
• Matías Catrileo, bajo iguales victimarios en 2008,
• El asesinato de Manuel Gutiérrez, un niño de 14 años, víctima de las balas disparadas por carabineros la noche el 24 de agosto de 2011.
¿Habrá algo más terrorista que asesinar a un niño con balas disparadas a modo “de advertencia”?
La dictadura cívico-militar de Pinochet tiene varios ejemplos de terrorismo de Estado:
• Los asesinatos de Prats y de Letelier organizados por la DINA y Manuel Contreras, usando el mismo tipo de bomba.
• El intento de asesinato por el aparato internacional de la DINA y con colaboración de fascistas italianos, de Bernardo Leyton y su esposa.
• Probablemente uno de los usos de bomba más macabras por parte de agentes del Estado ocurrió el 12 de diciembre de 1984, cuando la estudiante de Psicología de la UC y militante del MIR, Alicia Ríos Crocco, fue asesinada con una bomba instalada por la CNI en su bicicleta y que estalló mientras ella pedaleaba. Los días siguientes sus compañeros fueron detenidos, allanados, interrogados y torturados también por agentes del Estado.
Esta “asimetría pretensiosa” en el uso del terrorismo entre el Estado y las organizaciones de la sociedad civil, específicamente las de la izquierda y el movimiento popular, es expresiva a su vez de una asimetría mayor, la del uso de la violencia política en Chile.
El disciplinamiento histórico de la violencia desde las clases propietarias, se debe en parte, a la ausencia de toda tradición de “pueblo armado” entre los sectores populares en Chile y el terror de la élite ante fenómenos de soberanía desde los sectores populares, ante los que –históricamente- ha respondido con terrorismo estatal, desde el Estado y sus agentes.
TERRORISMO
SEXTA PARTE
La historia concreta de la violencia en Chile está lejos de darles la razón a quienes han achacado burda e interesadamente toda violencia posible a la izquierda radical o los movimientos sociales en lucha.
Más bien, cabría preguntarse, serenamente, desde qué sectores del Estado y la sociedad ha venido la peor de las violencias y su uso disciplinador mediante el terror.
También, preguntarnos con sinceridad ¿qué razones ha tenido la violencia política en nuestra historia?, ¿a quién ha beneficiado? y, ya que sabemos mucho de los anarquistas y fantasmas varios, cabe hacerse preguntas que dan escalofríos de sólo pensarla:
¿Qué han hecho en estos veinticinco años de gobiernos civiles los miles de agentes del Estado especializados en terrorismo y fanatizados del anticomunismo.
¿Qué han hecho estos mismos gobiernos civiles por eliminar de una vez por todas, todo vestigio de la Dictadura?
¿Qué han hecho respecto a los Pactos de silencio entre criminales cívico-militares?
¿Qué han hecho respecto a las cárceles de lujo para torturadores, degolladores, asesinos, mientras los luchadores del pueblo purgan condena en el exilio-extrañamiento, cárceles de alta seguridad, fiscalías especializadas en terrorismo informativo, con testigos encapuchados, con montajes y persecución constante?
¿Qué han hecho respecto a la usurpación de las aguas, la tierra, los bosques y los lagos, la entrega del mar a un puñado de familias más ricas y poderosas de este país?
Así, debemos ser claros en nuestra historia concreta:
El terrorismo en Chile ha sido principalmente ejercido desde Estado, y ese Estado no es un significante vacío en la historia, pues su violencia ha tenido predominantemente una sola dirección:
- Sobre la Izquierda
- Los sectores populares
- Los Mapuche
- Los Estudiantes
¿Qué significa hoy el Día del Joven Combatiente?
ESCONTEl llamado Día del Joven Combatiente, que rememora los asesinatos de los hermanos Vergara Toledo, de Paulina Aguirre militantes del MIR y de los profesionales comunistas José Manuel Parada, Manuel Guerrero y Santiago Nattino, ha devenido en una fecha de identidad para la militancia revolucionaria porque condensa en un solo momento histórico la experiencia más aguda del enfrentamiento entre las masas y el Estado dictatorial. No se trata únicamente de un recuerdo luctuoso, sino de la inscripción simbólica de una generación que, al calor del ascenso de las jornadas de protesta entre 1983 y 1984, irrumpió como sujeto político dispuesto a disputar el poder. En ese sentido, la fecha sintetiza una memoria de combate: la de una juventud obrera y popular que no solo resistió, sino que protagonizó activamente un proceso que llegó a poner en cuestión la continuidad misma del régimen. Por eso su persistencia no puede explicarse como mero ritual conmemorativo, sino como afirmación de una tradición de lucha que encuentra en esos nombres una referencia histórica y una continuidad política.Precisamente por ese contenido, el régimen —y luego el orden político heredado de la transición— ha procurado sistemáticamente despojar a la fecha de su significado, reduciéndola a una supuesta jornada de violencia y desorden. Esta operación no es inocente: al criminalizar la conmemoración, se busca borrar su raíz política y desactivar su potencial como elemento de rearticulación de la memoria colectiva de la lucha de clases. La anatemización del Día del Joven Combatiente forma parte de una estrategia más amplia de disciplinamiento, que pretende imponer una lectura deshistorizada de los hechos, ocultando que esa violencia tiene su origen en el terrorismo de Estado. Por lo mismo, resulta indispensable restituir su verdadero significado: no como exaltación abstracta de la violencia, sino como recordatorio concreto de que las conquistas y rupturas históricas han estado siempre ligadas a la acción consciente y organizada de las masas, y que en esa memoria se juega todavía hoy la posibilidad de reabrir una perspectiva de transformación radical.Por todo ello, necesitamos recuperar el profundo significado de la fecha y para ello es necesario hacer una recapitulación histórica.
Marzo de 1985 una inflexión de terror contrainsurgente.
Marzo de 1985 se erige como un punto de condensación histórica en la lucha de clases en Chile: no como un inicio, sino como el momento en que la dictadura de Augusto Pinochet despliega de manera concentrada una estrategia de terror de Estado destinada a clausurar un ciclo de ascenso popular que venía gestándose de forma sostenida desde 1983. Lejos de ser un episodio aislado, aquel mes sintetiza un proceso abierto por la crisis económica de 1981, cuya violencia desestructuró las condiciones de vida de amplios sectores de la clase trabajadora, empujándolos a una recomposición de su acción colectiva. Este despertar encontró su forma más nítida en las jornadas de protesta nacional iniciadas el 11 de marzo de 1983, que mes a mes fueron erosionando la estabilidad del régimen, y alcanzó un punto culminante en el Paro Nacional de octubre de 1984, convocado por el Movimiento Democrático Popular, que planteó objetivamente una situación pre-revolucionaria en la que la movilización de masas comenzaba a desbordar los mecanismos de dominación del régimen y la caída de Pinochet.
En este marco, marzo de 1985 aparece como una verdadera inflexión: el momento en que la clase dominante, enfrentada a una situación potencialmente revolucionaria, decide recurrir a una violencia estatal sistemática para revertir la tendencia. El terremoto del 3 de marzo, lejos de constituir solo una catástrofe natural, operó como catalizador político: el desconcierto social que generó fue aprovechado por el régimen para desplegar una ofensiva represiva orientada a quebrar la voluntad de lucha de las masas. La semana que siguió condensó una secuencia brutal de crímenes de Estado: el asesinato de los hermanos Vergara Toledo, el de Paulina Aguirre y el degollamiento de José Manuel Parada, Santiago Nattino y Manuel Guerrero. Estos hechos no pueden entenderse como excesos aislados, sino como parte de una estrategia consciente de disciplinamiento social, dirigida a desarticular a los sectores más activos y conscientes del movimiento popular.
Sin embargo, este desenlace no puede ser explicado únicamente por la capacidad represiva del régimen. También expresa las limitaciones políticas de la izquierda de la época. La ausencia de una orientación coherente, unificada y estratégicamente definida para enfrentar la dictadura dejó amplios márgenes a la iniciativa de la clase dominante. En ese vacío, la represión material fue acompañada por una ofensiva ideológica que logró desplazar el eje del debate hacia una discusión fetichizada sobre las “formas de lucha”. Así, la cuestión central del poder —esto es, la posibilidad real de derribar al régimen mediante la acción de masas— fue sustituida por una polémica abstracta que, en los hechos, contribuyó a desarmar políticamente al movimiento y a legitimar una salida negociada..
El terror de Estado operó entonces en una doble dimensión: como violencia física destinada a quebrar la organización popular y como dispositivo político-ideológico que favoreció la hegemonía de un discurso pacifista en el seno de la oposición. Este discurso, lejos de ser neutral, actuó como un mecanismo de contención, al deslegitimar cualquier perspectiva de confrontación directa con el régimen y al encauzar las energías sociales hacia una transición institucional controlada.En última instancia, marzo de 1985 revela tanto la incapacidad de la dictadura para estabilizar su dominación sin recurrir a niveles extremos de violencia, como la incapacidad estructural de la burguesía chilena para ofrecer una solución de fondo a las contradicciones sociales abiertas por la crisis. En lugar de resolverlas, la clase dominante combinó represión y concesiones parciales, apoyándose en las ilusiones democráticas de las masas para reconducir el conflicto al terreno institucional.Este proceso encontró un aliado objetivo en las concepciones etapistas predominantes en la izquierda, que separaban artificialmente la lucha democrática de la lucha por el poder. Al subordinar la acción independiente de la clase trabajadora a una estrategia de transición pactada, estas corrientes contribuyeron decisivamente a desactivar la dinámica revolucionaria abierta entre 1983 y 1984. De este modo, la energía social acumulada en las jornadas de protesta y en el Paro Nacional de octubre fue finalmente canalizada hacia una recomposición del orden capitalista bajo nuevas formas políticas.
Marzo de 1985, en suma, no solo marca el momento de mayor crudeza del terror estatal, sino también el punto en que una posibilidad histórica —la irrupción independiente de las masas como sujeto de poder— es contenida y desviada. Es el inicio de la clausura violenta de un ciclo ascendente y, al mismo tiempo, el preludio de una transición que, al precio de la derrota política de ese movimiento, permitió la reconfiguración del dominio burgués en Chile.
¿Qué significa hoy el Día del Joven Combatiente
El Día del Joven Combatiente adquiere hoy un significado que desborda con mucho la conmemoración histórica, porque las bases materiales que empujaron a aquella generación a enfrentarse a la dictadura de Augusto Pinochet permanecen intactas bajo nuevas formas. El régimen capitalista, ahora revestido de institucionalidad democrático-burguesa, continúa sustentando un orden social basado en la explotación de la inmensa mayoría nacional por una minoría concentrada en los enclaves de poder económico —las tres comunas del barrio alto de Santiago— que siguen determinando el rumbo del país. La desigualdad estructural, la precarización de la vida y la subordinación de la economía nacional a los intereses del gran capital reproducen, bajo formas actualizadas, las mismas contradicciones que hicieron estallar el ciclo de lucha de los años ochenta. Por ello, el Día del Joven Combatiente no remite a un pasado clausurado, sino a una continuidad histórica: es la expresión de una lucha inconclusa que atraviesa el presente.En ese marco, la militancia que fue brutalmente golpeada por la represión —la de Paulina Aguirre y de los hermanos Eduardo Vergara Toledo y Rafael Vergara Toledo— lo fue precisamente porque se planteaba una tarea estratégica: la construcción de un partido revolucionario, una dirección política capaz de actuar como verdadero Estado Mayor de los explotados en lucha, capaz de organizar a las masas para la conquista del poder y la destrucción del Estado burgués. No se trataba de una resistencia dispersa, sino de un proyecto consciente orientado hacia un horizonte insurreccional, es decir, hacia la conquista del poder por la clase trabajadora. Esa perspectiva, lejos de haber perdido vigencia, se vuelve hoy absolutamente actual e impostergable frente a la descomposición del orden capitalista a escala mundial, que anuncia nuevos y duros enfrentamientos de clase. Por todo ello, el Día del Joven Combatiente se levanta como una referencia obligada para el activismo revolucionario: encarna la inmarcesible juventud de quienes dieron su vida por la emancipación social y señala un camino político que sigue abierto. No se trata de una exaltación de la violencia por la violencia, sino del reconocimiento de que la lucha por el poder implica necesariamente la confrontación con el aparato violento del Estado burgués
El Día del Joven Combatiente no es sólo memoria: es una delimitación política. Plantea, hoy como ayer, la tarea estratégica de la clase trabajadora: organizarse como fuerza independiente, construir su dirección revolucionaria y prepararse para la conquista del poder. Paulina, Eduardo Rafael: ellos son nuestra bandera, y en su memoria se proyecta la convicción de la victoria final de la clase trabajadora.
“LOS VERDADEROS CLASISTAS ESTÁN JUNTO AL PUEBLO, NO VIAJAN A WASHINGTON CON EL GOBIERNO BURGUÉS”
El contacto con James Petras en el Programa Especial de CX36
del jueves 1º de Mayo de 2014
Durante la transmisión especial realizada por CX36 Radio Centenario el jueves 1 de mayo, se contó con el aporte del sociólogo James Petras, quien resaltó las masivas movilizaciones realizadas en distintos países. Asimismo destacó el avance de las fuerzas clasistas en Uruguay. “Los verdaderos clasistas están junto al pueblo, no viajan a Washington con el gobierno burgués, están presentes en la calle este 1º de Mayo junto con los obreros en Ucrania, Rusia, Turquía, Italia, Venezuela, Colombia.
Hay un espíritu internacionalista que está circulando por todas partes, es un internacionalismo desde abajo y contra el imperialismo que está imponiendo la concentración de tierras, despojando a los pequeños productores y a los pequeños y medianos agricultores”. Transcribimos el contacto con James Petras que Usted puede volver a escuchar en este link:
Diego Martínez: Estamos recibiendo en este 1º de Mayo al sociólogo James Petras desde Nueva York. Qué tal, Petras, bienvenido.
James Petras: Muchas gracias.
DM: Queríamos tener su valoración sobre este día que tiene mucha importancia para los trabajadores.
JP: Me parece que lo primero es marcar la rebeldía exitosa de los proletarios del Este de Ucrania que han desplazado a los golpistas de Kiev y han formado Consejos de autogobierno y milicias populares para defender la autonomía y la independencia del sector industrial en Ucrania.
La lucha en Ucrania está avanzando, mientras que la OTAN, los imperialistas y su gobierno títere están en repliegue.
Debemos celebrar este 1º de Mayo la gran victoria en el Este ucraniano, que no tiene nada que ver con un conflicto entre Rusia y los países occidentales. Es la liberación definitiva del pueblo trabajador en Ucrania, encabezado por el proletariado industrial.
También debemos anotar otros eventos hoy en día.
Como la gran movilización de los trabajadores en Turquía, donde cientos de miles salieron a manifestarse y enfrentan la policía de la dictadura del otanista (RecepTayyip) Erdogan; las grandes movilizaciones en Rusia apoyando una vuelta al comunismo; los cientos de miles de trabajadores en Italia que se rebelan contra los ex comunistas; y en Venezuela las marchas que están repudiando a los golpistas, a los que tratan de derrocar al gobierno democrático. También tenemos en Colombia grandes marchas de campesinos, trabajadores, indígenas y afro colombianos exigiendo justicia y su derecho a la tierra. Y también tenemos que anotar que en Uruguay, los trabajadores clasistas dirigen la palabra a los sindicalistas burócratas diciéndoles que no se puede luchar por la clase obrera y a la vez defender los intereses de las grandes multinacionales que están quedándose con la tierra en Uruguay, imponiendo la gran minería, contaminando la tierra, el agua y el aire. Los verdaderos clasistas están junto al pueblo, no viajan a Washington con el gobierno burgués, están presentes en la calle este 1º de Mayo junto con los obreros en Ucrania, Rusia, Turquía, Italia, Venezuela, Colombia.
Hay un espíritu internacionalista que está circulando por todas partes, es un internacionalismo desde abajo y contra el imperialismo que está imponiendo la concentración de tierras, despojando a los pequeños productores y a los pequeños y medianos agricultores.
DM: ¿Es un avance de los trabajadores pero a la vez una crisis del capitalismo?
JP: Si, podemos hablar de crisis del capitalismo porque no avanza pero si cosecha enormes ganancias. Su crisis está ubicada en la incapacidad de generar empleo y asegurar la comida de los trabajadores. Pero desde el otro ángulo debemos anotar que cada vez más hay menos ilusiones en los gobiernos derechistas y neoliberales que se disfrazan de progresistas. Lo podemos ver en países como Argentina o Brasil donde las clases trabajadoras y las masas populares están marchando y exigiendo que los gobiernos no impongan el costo de la crisis sobre sus hombros. Estamos entrando en una nueva fase post neoliberal y post progresista, buscando un camino tal vez hacia un nuevo socialismo, un socialismo ubicado en la organización de los trabajadores y las masas populares.
DM: Las centrales sindicales cercanas a los gobiernos progresistas pierden credibilidad, dando lugar también al crecimiento de los trabajadores clasistas.
JP: Si, el clasismo esta aumentando, la independencia de la clase obrera busca nuevas formas de organizarse a partir de organizaciones comunitarias pero con una dirección clasista. Tenemos varios ejemplos en Grecia, Portugal, España, estamos encontrando nuevos sindicatos de base, que no están controlados por los burócratas que están colaborando con los regímenes y manejan un falso discurso.
En Grecia la desocupación es permanente, incluso los editorialistas burgueses dicen que estos países van a sufrir 10 años de retroceso.Eso significa un siglo en la vida de un trabajador. No tienen futuro en el capitalismo.El capitalismo es incapaz de dar empleo al 55% de la nueva generación, cualquier adulto menor de 30 años ya no tiene posibilidad de encontrar trabajo y no hay salida en el exterior tampoco. Entonces, sólo hay que sufrir o hay que luchar, eso es el reconocimiento universal entre la juventud y los desocupados.
DM: Muchas gracias James Petras, por este contacto y sus aportes en esta fecha.
JP: Muchas gracias. Un abrazo.
Immigrant meatpackers strike bosses and ICE in Greeley
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"Nosotros en Puerto Rico también estamos luchando contra el abuso de poder de esta Administración", afirmó Nadry Martínez, portavoz de la Federación de Trabajadores de Puerto Rico
Donald Trump no es un simple loco, ni un elemental sinvergüenza.
Es la punta de lanza instrumentalizada de la escoria neofascista del imperio estadounidense en fase de decadencia híper-agresiva, híper-violenta y altamente gansterizada.
Trump y su movimiento de la nueva derecha conservadora, MAGA, son expresiones degeneradas y degradadas de una de las facciones políticas estadounidenses dependientes o asociadas a sus pervertidas elites capitalistas.
Precisamente, Donald Trump es hoy la punta del iceberg de la facción de la oligarquía capitalista que en EEUU decidió ingresar a la llamada clase política criticando la degradación de su desacreditado establecimiento tradicional; asaltando y controlando a la vez -a base de papeletazos sucios, medias verdades y mentiras- la partidocracia republicana y gran parte del electorado propio del sistema bipartidista de esa súper potencia.
Generalmente ese rol -por los asuntos sucios a que obliga una brutal resistencia a la inexorable caída imperial- recae en individualidades en extremo egocéntricas, insertadas en una de las variantes de la sociopatía política.
Recae concretamente sobre tipos como Trump y determinados especímenes de la encumbrada membresía del perverso Club Epstein.
La pedofilia, los vínculos con el cartel de Sinaloa, los infanticidios y las orgías en Mar a Lago y en ciertas islas paradisíacas –develados hasta por el FBI- son las aberraciones derivadas de la perversión del poder.
En fin, nada que extrañar, lo propio de la putrefacción de las monarquías del gran capital, a imagen y semejanza de lo acontecido en las monarquías feudales que prometieron conjurar.
Cuestiones medulares de procesos degenerativos de plutocracias disfrazadas de democracia, combinadas con elites partidocracias corrompidas, en las que el poder ilimitado del dinero y las ínfulas de principales banales, se mezclan de manera explosiva con nuevas modalidades de fascismo.
Que Trump y sus compinches, J.D. Vance, Marco Rubio yPete Hegseth…procuren recuperar a sangre y fuego su deteriorado dominio es propio de la esencia de su poder, ya degradado y decadente.
Ningún imperio sede voluntariamente su hegemonía.
Sus protagonistas y beneficiarios se aferran a su imposición por la fuerza, desplegando a la vez todas sus capacidades perversas.
Eso está determinado por los espurios intereses que mueven su accionar.
Esa es su razón de ser, que no ha tardado en estrellarse y estallar en los muros de la fortaleza sitiada de una Cuba o un Irán con madera de patrimonio de la humanidad.
SER LACAYO ES PEOR QUE IMPERIALISTA IMPENITENTE.
Lo injustificable es plegarse dócilmente a sus nefastos designios.
Es servirles a los afanes hegemónicos del régimen de Donald Trump y del poder profundo de su imperio en brutal declive.
Es acompañar sus crímenes de lesa humanidad.
Y precisamente es eso lo que han hecho el mandatario dominicano Luis Abinader y otros gobernantes conservadores y entreguistas del continente y del planeta, totalmente subordinados a la estrategia criminal de seguridad nacional de EEUU y a las fechorías mundiales de su gobierno neofascista.
En el caso señero y penoso de un Gobernador de Colonia llamado Luis Adolfo Abinader Corona:
-Exhibiendo como el que más su condición de gobernador de la nueva recolonización de nuestra isla y de la región latino-caribeña.
-Promoviendo las invasiones patrocinadas por EEUU en Haití.
-Silente frente al mundo y sonriente frente al Rubio, ante el estrangulamiento de Cuba
-Construyendo el muro fronterizo y auspiciado la intervención militar del Comando Sur del Pentágono y del MOSSAD israelí en la frontera dominicana-haitiana y en el Puerto Atlántico de Manzanillo.
-Asociándose a todos los gobiernos neofascistas y ultraconservadores de la región e interviniendo a favor de las operaciones desestabilizadoras de la soberanía venezolana, con intensas complicidades en conspiraciones para imponer a Guaidó, María Corina Machado y González Urrutia.
-Cediendo la Base Militar de San isidro y el Aeropuerto de Las Américas a la fuerza aérea estadounidense como plataforma de la reciente agresión militar a Venezuela y del secuestro del Presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
- Auspiciando las respectivas tutelas de la CIA, MOSSAD, DEA, FBI y Comando Sur en los servicios de inteligencia, las Fuerzas Armadas, la PN y la DNCD del país.
-Entregando la exploración de las tierras raras al ejército estadounidense y el oro, la plata, el níquel y el cobalto a las transnacionales norteamericanas.
-Respaldando a Zelensky, el genocidio palestino y la guerra de EEUU e Israel contra Irán y la resistencia islámica.
Todo esto atado al palo podrido de un imperio decadente y genocida, y de espalda al Sur Global e insumiso y al nuevo orden mundial en gestación.
En un escenario de múltiples mentiras en el que lo trágico se mezcla con lo ridículo y la vergüenza ajena brota en cascada por los poros de la maldad estructurada.
Porque ciertamente es peor lo de ser vasallo, o siervo de la gleba, a ser hegemón en desgracia.
Es más vergonzoso.
Equivale a ser pusilánime sin derecho al rubor.
Y es por eso que Trump y sus cortesanos, aún empapados en sangre y pus, lucen mucho más felices que sus fieles lacayos, tipo Abinader.
Ambos, y todos juntos, serán sepultados por la explosión mundial derivada de la crisis mundial y el digno estallido de la sociedad estadounidense que está gestando la inminente derrota del poder profundo de Gringolandia, a cargo del heroísmopersa en el Oriente
ARGENTINA: a pesar de sufrir represión lxs jubiladxs marcharon a Plaza de Mayo contra el robo de Milei y el FMI/ ECUADOR: fraude, represión y distorsión mediática/ Legado del Papa Francisco: impulsó reformas dentro de la curia, promovió el diálogo interreligioso, denunció las injusticias económicas y sociales y llamó a cuidar la “casa común”, con una fuerte prédica ecológica desde su encíclica Laudato sí/ NACION MAPUCHE: entrevista con Ernesto LLaitul, comunero de la CAM, hijo del vocero histórico Héctor LLaitul, actualmente cumpliendo condena de 23 años de prisión/CUBA: testimonio de Zuleica Romay, escritora, profesora y activista afrocubana, a pesar de los grandes logros de igualdad en la Revolución quedan resabios y símbolos que continúan con el racismo.
Lucy Ella Gonzales Parsons, a working-class leader and spouse of one of the Haymarket martyrs, died March 7, 1942 in Chicago.
File photo.
Lucy Ella Gonzales was born in Texas in 1853 of African-American, Mexican and Native-American ancestry. She worked for the Freedmen’s Bureau after the Civil War. She married Albert Parsons and both fought for African-American voting rights and against the KKK lynch terror. Threats forced them to flee Texas and they settled in Chicago in 1873 where Lucy became a dressmaker and an early organizer of the garment workers’ union. Albert worked for a newspaper until his union activities led to his dismissal.
Albert Parsons was one of eight labor leaders framed and tried for the Haymarket bombing, which is generally attributed to a police provocateur. Albert Parsons wasn’t even present at Haymarket, but was caring for the couple’s two children while Lucy Parsons was organizing a meeting of garment workers. After the Haymarket frame-up, Lucy led the campaign to free her husband.
The late labor history scholar Bill Adelman wrote what is the definitive story of Haymarket. Read it here at the Illinois Labor History Society website.
A paragraph from his description indicates the significance of the event and the horrors that all involved endured:
“The next day martial law was declared, not just in Chicago but throughout the nation. Anti-labor governments around the world used the Chicago incident to crush local union movements. In Chicago, labor leaders were rounded up, houses were entered without search warrants and union newspapers were closed down. Eventually eight men, representing a cross section of the labor movement were selected to be tried. Among them were (Albert) Parsons and a young carpenter named Louis Lingg, who was accused of throwing the bomb. Lingg had witnesses to prove he was over a mile away at the time. The two-month-long trial ranks as one of the most notorious in American history. The Chicago Tribune even offered to pay money to the jury if it found the eight men guilty.”
Albert Parson was one of eight who were convicted and one of four hanged on November 11, 1887. In June of 1893, Illinois Governor John P. Altgeld pardoned the 3 men still alive and condemned the entire judicial system that had allowed this injustice. They are honored with a monument at Waldheim Cemetery, which Lucy Parsons led the fight to erect. (Her grave is located a few feet from the monument.)
Lucy Parsons, file photo
Lucy Parsons spent her life fighting for worker’s rights, civil liberties and against racism while raising their children after her husband’s execution. Her politics have been variously described as radical, socialist, anarchist and communist. She became involved in the International Labor Defense, fought for the freedom of Sacco and Vanzetti, Tom Mooney and the Scottsboro Nine.
She led many demonstrations of the unemployed, homeless and hungry, including a memorable 1915 Poor People’s March of the Unemployed of over 15,000 people in Chicago on January 17, 1915, where “Solidarity Forever” was sung for the first time. IWW songwriter Ralph Chaplin had finished writing “Solidarity Forever” two days prior. Marchers demanded relief from hunger and high levels of unemployment.
The demonstration also persuaded the American Federation of Labor, the Jane Addams’ Hull House, and the Socialist Party to participate in a subsequent, huge demonstration on February 12, 1915
For years Lucy Parsons was harassed by the Chicago Police Department, who often arrested her on phony charges to prevent her from speaking at mass meetings. Following her death in a suspicious fire at her home, the police and FBI confiscated all her personal papers and writings. But her fighting spirit and contributions to making this a better world will not be forgotten.
CHILE.EX DIRECTOR DE LA DINE YA DECLARÓ EN CALIDAD DE IMPUTADO ANTE LA FISCALÍA.
Al observar la trayectoria individual de Shakur, podemos comprender que a los EEUU no le preocupa el terrorismo; sólo le preocupa la fuerza de la revolución cubana...,12/04/2021 Siguiente >>
El ejemplo de la heroína fue exaltado, también, en una reunión virtual de altas autoridades del ALBA-TCP, relacionadas con los asuntos de la mujer y género
La Unión de Jóvenes Comunistas tiene que definirse con una sola palabra: vanguardia. Ustedes, compañeros, deben ser la vanguardia de todos los movimientos. Los primeros en estar dispuestos para los sacrificios que la Revolución demande, cualquiera que sea la índole de esos sacrificios. Los primeros en el trabajo. Los primeros en el estudio. Los primeros en la defensa del país...,
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