El Che Guevara tiene un atractivo romántico y cultural para muchos jóvenes que se identifican con su imagen "rebelde".
Hay quienes intentan restar importancia a este interés por el Che, intentando describir el fenómeno como un deseo de identificarse con el estilo de vida asociado a los años 60.
Sin embargo, crece el renovado interés por el Che en aquellos que buscan cambiarla sociedad y terminar con la explotación del hombre por el hombre. Ven al Che como símbolo de resistencia.
Nuevas generaciones manifiestan su apoyo al Che reflejando el comienzo de una búsqueda de ideas que ofrezcan una sociedad alternativa al capitalismo.
No hay un balance político de las lecciones de la contribución de Guevara al movimiento revolucionario que pueda ayudar en la lucha contra el capitalismo hoy.
La historia nunca se repite exactamente de la misma forma. Sin embargo, existen importantes lecciones de las luchas y revoluciones previas, que todos los que luchan por el socialismo hoy, deben aprender si quieren que esta lucha tenga éxito.
Para hacer balance es necesario no sólo seguir los acontecimientos históricos que tuvieron lugar, sino también discutirlas ideas y los métodos defendidos por las figuras centrales implicadas en estos acontecimientos.
No ha sido posible aún hacer un informe exhaustivo de todos los acontecimientos históricos que sucedieron y en los cuales participó el Che.
A un año más de su muerte es necesario rememorar la lucha heroica y sacrificada que mantuvo contra el sistema.
Se opuso de forma implacable a la explotación capitalista y luchó contra ella. Se vio atraído por el socialismo, fundamentalmente como resultado de sus propias experiencias, motivado por el anhelo de ver su victoria en todo el mundo.
Miró a la URSS y al Este Europeo como sociedades socialistas alternativas. Posteriormente, su experiencia de primera mano con aquellos regímenes burocráticos, que gobernaban en nombre del socialismo, hizo que buscara caminos distintos.
Comprometida su vida revolucionaria desde muy joven, la lucha por la revolución internacional habría de costarle la vida a la edad de 39 años. Dirigió con el ejemplo y fue un internacionalista incorruptible. Debido a estas cualidades, continúa siendo fuente de inspiración, un símbolo de lucha contra la opresión y la explotación.
Al mismo tiempo, sus ideas no estaban plenamente perfiladas en el sentido de poseer una comprensión profunda del marxismo. Sin embargo, fueron sus ideas sobre la guerra de guerrillas las que tuvieron peso decisivo en la Revolución Cubana y en los acontecimientos subsiguientes, especialmente en América Latina.
Su defensa de estas ideas como método de lucha para ser adoptadas por toda América Latina, lo convirtieron en centro de debate en el movimiento socialista revolucionario de todo el continente y más allá de sus fronteras.
El Che desarrolló ideas sobre la economía y también sobre lo que él denominó "socialismo y el nuevo hombre", que se centraba en cómo se podía desarrollar la actitud de la gente en la sociedad tras el derrocamiento del capitalismo.
La vida del Che demuestra que sus ideas se desarrollaron en un periodo prolongado de tiempo, a menudo como resultado de su propia experiencia. Murió joven, a la edad de 39 años, pero está claro que continuaba desarrollando sus ideas al momento de su muerte.
Ante las dificultades de la situación en Cuba y las contradicciones de las que fue testigo en sus visitas a la URSS y Europa del Este, parecía estar buscando una alternativa y empezó a explorar otras ideas. Comenzó a leer escritos de León Trotsky, algunos años antes de su muerte. Podemos plantear a nivel especulativo la pregunta: Si hubiese continuado sus estudios de las ideas de Trotsky, ¿Habría llegado a abrazarlas?
En 1964 estuvo en Moscú para asistir alas celebraciones en conmemoración del 47 aniversario de la Revolución Rusa. Durante esta visita no sólo protestó por el estilo de vida de los oficiales rusos, sino que argumentó que en el plano económico "...los soviets se encuentran en un callejón sin salida económico, dominados por la burocracia".
El Che escribe a Armando Hart una carta publicada en Cuba en septiembre de 1997, en Contracorriente, año 3, N°9. Guevara había salido con el contingente cubano de la guerrilla del Congo y se encontraba "de vacaciones", según ironiza la misiva, en Tanzania, antes de volver a Cuba y de allí marchar a Bolivia. Días después de escribirla, Guevara comienza a redactar su diario del Congo, publicado hace muy poco tiempo (Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1999). La carta está firmada por "R", inicial de "Ramón", nombre de guerra del Che en África y luego en Bolivia.
En la carta pueden leerse las opiniones críticas del Che hacia las posiciones ideológicas oficiales del Partido Comunista de la Unión Soviética[PCUS] del período de Nikita Jruschov, el de "coexistencia pacífica"(posterior a 1956), lo cual explica que llame al líder soviético "revisionista", término peyorativo y mencione a Stalin, tal como por entonces planteaban los comunistas chinos en polémica contra Jruschov. Aunque luego el Che también reclama el estudio de León Trotsky entre los marxistas "heterodoxos", diferenciándose de esta forma de los seguidores de Mao Tse Tung, completamente hostiles y reacios a la figura de Trotsky.
Además, en su escrito aparecen las críticas al "seguidismo" filosófico que profesaban algunos cubanos frente al marxismo oficial en Francia, difundido por entonces en Cuba (en esos momentos se publican en la isla dos tomos de Lecturas de marxismo-leninismo agrupando a una serie de autores franceses pro soviéticos, encabezados por el filósofo Roger Garaudy.
En su conjunto, a pesar de su brevedad, esta carta permite observar el grado de madurez alcanzado por el Che en cuanto a la necesidad de una búsqueda de una alternativa filosófica e ideológica autónoma frente a la autodenominada ortodoxia" marxista, incluyendo dentro de ella tanto a la cultura oficial de la Unión Soviética, como a la oficializada por entonces en China.
La casta burocrática en China en esa época estaba adoptando un "rostro más radical" a nivel internacional, en un esfuerzo por lograr apoyo tras la ruptura que había tenido lugar entre ella y la burocracia soviética. Esto sucedió debido al enfrentamiento por estrechos intereses nacionales entre los dos regímenes.
El Che se vio atraído hacia la burocracia china debido al "rostro radical" que adoptó durante este periodo y también por la victoria del ejército campesino en 1949. Esto parecía ser una confirmación de su propio análisis.
Sin embargo, también comenzó a explorarlas ideas de León Trotsky. En Moscú se dijo de él, que era "pro-chino" y "trotskista". Consciente de estas denuncias, el Che hizo referencia a ellas en un encuentro que tuvo lugar en la embajada cubana con estudiantes cubanos. El incidente está narrado en la biografía de Paco Ignacio Taibo.
El Che comentó: "... he expresado opiniones que podrían aproximarse al lado chino... y también otras mezcladas con trotskismo. Dicen que los chinos son fraccionalistas, los trotskistas y yo mismo". Añade: "Opinión que debe ser destruida con porras es opinión que nos trae una ventaja. No es posible destruir opiniones con porras y es precisamente esto lo que es la raíz de la inteligencia...está claro que pueden aprenderse una serie de cosas del pensamiento de Trotsky".
No existe ninguna evidencia de qué conclusiones estaba sacando el Che de la lectura de los escritos de Trotsky y nunca propugnó ideas por las que se saque la conclusión de que abrazara el trotskismo.
No obstante, sí profundizó en su estudio. Antes de su muerte en 1967, el intelectual francés Regis Debray, que se encontraba en Bolivia colaborando con las tropas de Guevara por aquel tiempo, le dio algunos libros de Trotsky.
Durante este periodo, la corriente dominante que se suscribía al trotskismo fracasó a la hora de comprometerse en un diálogo y discusión política abierta que planteara ayudar al Che, a desarrollar y profundizar las ideas sobre la revolución socialista.
Esto fue combatido en esa época por algunos activistas dentro del movimiento trotskista, entre los que se incluyen as por aquel entonces pequeñas fuerzas de marxistas británicos organizados en Militant (actualmente Socialist Party), que posteriormente fundaron el Comité por una Internacional Obrera (CIO). En 1960, en la época de los turbulentos acontecimientos en Cuba, los miembros de Militant acogieron con entusiasmo la revolución y el derrocamiento de Batista, pero también explicaron el carácter del nuevo régimen que se desarrollaba y la necesidad de orientarse a la clase obrera para desarrollar la revolución por toda América Latina.
Más tarde Peter Taaffe, en un artículo publicado en el número 390 del periódico británico Militant, explicaba los procesos que se habían desarrollado en Cuba: "Castro y Guevara se basaban en el campesinado y en la población rural. La clase obrera sólo entró en la lucha a través de la huelga general en La Habana, cuando las guerrillas ya habían triunfado y Batista huía para salvar su vida". Explicando que esta base rural definió el carácter del movimiento.
Continuaba describiendo cómo se desarrolló la revolución, terminando con la abolición del capitalismo y la propiedad privada de la tierra de los grandes terratenientes pero "debido a las fuerzas implicadas, un ejército predominantemente campesino".
El nuevo régimen carecía de control y gestión democrática consciente de la economía por parte de la clase trabajadora.
En Cuba y entre las masas latinoamericanas, el Che era y es un héroe cuyo ejemplo revolucionario debe ydeberá ser emulado. Entre los círculos gobernantes de la burocracia en Moscú fue tachado de "aventurero","pro-chino" y, lo que es peor, de "trotskista".
La clase dominante de los países capitalistas odiaba todo lo que él defendía y por lo que luchó.
El Che fue ejecutado por aquellos que estaban resueltos a defender a los ricos y poderosos. Su imagen perdura como un símbolo inclaudicable de la lucha contra la opresión.
Ahora que han estallado protestas contra las políticas neoliberales y de mercado en Latinoamérica, y es corriente encontrar propaganda y agitación de jóvenes, en muros donde puede leerse: “El Che Vive".
Para conmemorar un aniversario más de su ejecución, todos los que luchan contra la explotación capitalista a nivel internacional deberían aprender las importantes lecciones de sus ideas y experiencias, para avanzar y alcanzar la victoria que él deseó: La sociedad socialista.
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